Don Tancredo Rajoy

Mariano Rajoy es despreciado, alabado, y en ocasiones temido, hasta por los suyos por su capacidad para hacer el Don Tancredo ante las situaciones complejas y acabar saliéndose con la suya. 

Si nos paramos a revisar las ocasiones de sus mejores “indecisiones” veremos que son el resultado de las dudas, miedos y, a veces, sentido de la responsabilidad de sus contrincantes.

Enfrentarse en una negociación a un oponente poderoso implica considerar seriamente todas las alternativas. 

Ceder parte de tu posible victoria para que el contrario también se sienta victorioso, estimar que parte de lo que reclamas va a aceptar el oponente y que puedes darle a cambio… y cuando la situación de negociación se estanca, aceptar los posibles trueques que la desbloqueen. 

Pero con Rajoy, hasta la fecha todo esto ha funcionado a su favor.

Nunca que se sepa y bajo ningún concepto, ha cedido ni un ápice hasta que el contrario ha sido quien a ofrecido alternativas primero.

Y en esta situación ya aparece de ganador, porque en la oferta de negociación quien la hace tiene que “enseñar” una carta de renuncia.

Se lo ha hecho a sindicatos, a partidos políticos, incluso a Esperanza Aguirre… y le ha funcionado.

Porque sus enemigos querían sinceramente negociar y tenían mucho que perder. Y cedieron antes que crear problemas sociales, políticos, de gestion del partido pero también, en algunos casos, porque podían perder hasta ventajas personales… 

Pero con la “Cuestión Catalana” no ha funcionado. 

El Honorable y su gente se encuentran en una situación desesperada desde hace años. Lideran un partido corrupto hasta las cachas, que ha tenido hasta que cambiar de nombre.

Se enfrentan en su ámbito local a una ERC que recuperó la bandera del independentismo y que promete resolver todos los desastres económicos y sociales de Convergencia y acabar con la corrupción.

En las encuestas más sensatas estaban acabados.

Rajoy ha sido el Don Tancredo que suele, pero ha olvidado que frente a él tiene a alguien sin nada que perder.

Teniendo en cuenta que quien le dió la excusa a los regionalistas para volverse independentistas fue él impidiendo el desarrollo de una política catalana dentro del marco del Estado español con sus recursos al Estatut, no parece buena idea seguir alimentando el fuego y dejar al contrario sin cartas que jugar.

Pero lo ha hecho. 

Los nombramientos en el TC y en la Fiscalía General del Estado han sido sus movimientos para tratar de obligar a la Generalitat a ofrecer algún tipo de pacto. Y no han funcionado.

Su siguiente paso para “acorralar” a Puigdemont ha sido suspender la autonomía por la vía de los hechos y el gobierno se ha hecho cargo de las finanzas y de la policía sin pasar por el Senado. En esto han empatado en ninguneo a la oposición.

En resumen el PdCat está contra la pared y no puede negociar y ERC frotandose las manos…
Y si llega la independencia, espero que en alguna esquina de la plaza de Cataluña se levante una estatua a “Don Tancredo Rajoy, orgullós pare de la República burguesa de Catalunya”

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