Publicado en Aguirre, Ahora Madrid, Cuaderno de notas, Gallardón

De inercias y lentitudes

Si hay un error que cabe achacar al gobierno municipal de Ahora Madrid, mas allá de sus tensiones internas, ha sido no resolver la inercia de gestión instaurada por las sucesiva versiones del Partido Popular a lo largo de los años.

Álvarez del Manzano, Esperanza Aguirre, Ruíz Gallardón… fueron cincelando los niveles altos y medios del personal del ayuntamiento conforme a sus objetivos y necesidades.

Sin algunos tics de esa inercia es difícil comprender algunas situaciones que sientan en los banquillos de medio país a esos “excelentes gestores” de los que presume la derecha.

Pero, y esto es algo que se debe aprender para futuras ocasiones, son modos y costumbres que se deben desmontar al día siguiente de llegar al gobierno.

Pero no solo fue eso… Una cierta dosis de vértigo, algo de desconocimiento del derecho administrativo y un par de cucharadas de adanismo provocaron una parálisis inicial del gobierno municipal de Ahora Madrid de más de 15 meses en los distritos.

También en el futuro habrá que tener en cuenta que para asaltar los cielos no solo basta ímpetu sino un plan de gobierno serio y consistente para evitar el desalojo a las primeras de cambio.

Y muchas y muchos se encontraron con el nombramiento de edil en la mano sin saber por donde se sujetaba…

Total, el tiempo pasa volando y tras decidir que el programa electoral eran sugerencias, que las medidas económicas del gobierno eran ley parece que se pensó que , vaya por dios, no se podía hacer nada.

Y se demostró la falta de pulso en las ocasiones en que fue necesario: los tuits de Zapata, los titiriteros, el callejero de la desmemoria, los deshaucios,…

Parece este es el momento de recordar que no se llegó al ayuntamiento para reducir la deuda sino para auditarla y negarse al pago de la deuda injusta. Ese era el mandato.

Pero poner a un exmagistrada al frente de un proyecto de gobierno parece que dificultó cualquier intento de movimiento para enfrentarse realmente al sistema. Iba contra su ADN.

La ya mencionada inercia administrativa no resuelta, la obediencia ciega a las normas injustas, el olvido de los compromisos que , un cierto adanismo y la evidente escasez de recursos han generado finalmente un retraso en la puesta en acción de muchos proyectos.

Un enorme esfuerzo que ahora va a ser revertido o del que, casi con seguridad, se va a apropiar en breve el nuevo gobierno de la ciudad.

A ver si aprendemos.

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