Publicado en Cuaderno de notas, Elecciones, Reflexiones

¿Qué nos separa a la izquierda de la gente?

Todos los análisis de la situación que provocó los resultados de las elecciones andaluzas tienen su parte de razón. Seguro.

Fundamentalmente estan dirigidos a reflexionar sobre los motivos que han llevado a votar a VOX y a la derecha a un electorado mayoritariamente de clase trabajadora, con ingresos no muy altos y una escasa esperanza de mejora social.

Pero echo de menos alguna opinión sobre las razones que esta misma gente ha tenido para no votar a opciones de izquierdas.

Me podria marcar un “Monedero” y decir que el problema estuvo en la pérdida de marca al usar Adelante Andalucía en lugar de Izquierda andaluza, por ejemplo, y que eso dificultó al electorado identificar la papeleta.

Pero no lo voy a hacer porque seria una tontería del mismo calibre que la de Juan Carlos cuando achaca parte del problema a la desaparición de la marca Podemos y el uso de Adelante Andalucía.

Aunque reconozco que es el unico que ha reflexionado en público sobre esto, creo que se equivoca, no es la marca lo que nos distancia de la gente que vota. Hay algo más.

Este texto se iba a titular “que separa a la izquierda de la gente” pero llevo años diciendo que soy de izquierdas y decidí tomármelo de modo personal.

No voy a opinar mucho de lo que pasa en Andalucía porque mi conocimiento de la situación real allí es superficial. Me voy a tratar de circunscribir a Madrid y de modo mas específico al Distrito de Latina y al barrio de Campamento.

Cuando miro a la gente que me rodea veo que hay apectos del discurso que está adoptando la izquierda, o quienes la gente situa, segun las encuestas del CIS, a la izquierda, tienen poco que ver con los problemas que ellos viven día a día.

Y pasa como con todo. Si no le hablas a alguien lo que quiere oir, se irá a otro que se lo diga.

Me contaron que en un colegio público subieron las peticiones del alumnado para asistir a la clase de religión. La causa no fue el despertar repentino de la religiosidad en ese centro. No. El motivo fue que la profesora de religion ponía 15 minutos de dibujos animados en la pizarra digital para terminar cada clase y a los alumnos de alternativa les metian en la biblioteca donde debian guardar silencio toda la hora.

Pues yo creo que la cosa anda por ahí.

Respeto mucho las opciones que andan en luchas como el animalismo, el veganismo y posiciones similares, pero quienes eligen los parlamentos y las juntas municipales tienen otros problemas. Y de esos es de los que menos hablamos.

Porque ¿cómo creo que construye su mensaje la ultraderecha que parece haberse puesto de moda?

Ellos enuncian problemas que la gente siente como propios y luego simplifican la solucion a partir de identificar un culpable (lo más ajeno y distinto posible) y prometer que lo eliminará. Lo de decir como, ya si eso…

Pero su “truco” ha sido encontrar que problemas siente la denominada clase media.

Creo que en la izquierda sabemos cuales son estos problemas, pero le añadimos otros que la mayor parte de la gente percibe como problemas “de pijos”, “de hipsters”, “folklóricos”…

Pero a un parado de larga duración le dicen que es prioritario (y sí, a veces se lo estamos diciendo) resolver algunas de esas situaciones añadidas que le son ajenas y deja de escuchar. Le dicen que es culpa de la avalancha de migrantes y que eso lo resuelven en dos patadas… y puede que acabe votandoles.

La muestra esta en el movimiento 8M, en los Pensionistas, en La Marea Blanca, en la vivienda… El discurso ahí es claro y describe las situaciones y los problemas de los colectivos a los que va destinado. Y en estos colectivos el discurso populista y simplificador de la extrema derecha no funciona.

¿Tenemos un discurso de este tipo para el resto de los problemas de la clase obrera?

Nota: ya sé que los medios son como son. Pero lo saben también quienes llevan la comunicación de las organizaciones de izquierdas y va siendo hora de que demuestren que son capaces de romper el techo de hormigón que aisla el mensaje de la izquierda de la opinión pública.

Publicado en Cuaderno de notas, Elecciones, Reflexiones

El hombre puso nombre a los animales.

Oyendo algunos razonamientos de personal no extremista sobre Vox y sobre que su ideologia no es fascista se me ocurre que podemos estar cometiendo un error semántico.

Durante años la izquierda española se ha referido a la extrema derecha como facciosos, fachas, fascistas… (mi padre decía facistas o faciosos según el día) y estas palabras remitían a grupos extremistas, violentos y con una estética dominada por camisas azules, antebrazos al aire y guantes negros.

Pero desde hace algún tiempo, quienes mantienen las mismas posiciones ideológicas que ésta gente, han cambiado modos y estética (al menos en público).

Porque su programa es el control y la segregación de quienes no les gustan: trabajadores que defienden sus derechos, mujeres que no aceptan la sumisión como papel en la vida, seres humanos que se ven obligados a buscar su futuro lejos de sus lugares de origen, personas con problemas físicos o psíquicos, etc.

Imponen un ideario al servicio del “orden y la autoridad” y de la veneración a las tradiciones que les convienen.

Acusan al resto de ser la causa de todos los males y se proclaman salvadores de una sociedad “limpia”, fijando su punto de mira en algún colectivo fácil de atacar: inmigrantes, gitanos, mujeres, sindicalistas,…

Y para eso no les preocupa mentir. Son capaces de crear una fantasía que se ajuste a sus necesidades sin pestañear. En esto son apoyados por medios de comunicación al servicio de las oligarquías y de los empresarios, interesados en debilitar a quienes se oponen a ajustarse a sus deseos.

En este grupo podemos agrupar a Trump, a Salvini, a Le Pen, a Orban, a la AfD (Alternativa por Alemania), UKip (Partido por la independencia del Reino Unido)…

Pero la cercanía ideológica con Alianza Popular y el Partido Popular despues nos llevó a identificarles por su estética en lugar de por su programa.

Y ahora nuestra extrema derecha ya no usa correajes ni camisas azul Mahón y ha dejado el Cara al Sol para las ceremonias íntimas. Por eso ya no encaja con la imagen de facha a la que nos acostumbramos de pequeños. Y por eso quizá hay que buscarles otro nombre que les identifique claramente. Porque su ideología es la misma.

No tengo propuesta. Yo también estoy confuso.

 

(Foto: Bernardo. ABC)