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Sólo a modo de reflexión. Hoy día primero de mayo ¿coinciden? dos celebraciones. Por una parte la conmemoración del asesinato de los sindicalistas que lideraron una huelga porque la jornada laboral tuviese un máximo de 8 horas. Por otra el homenaje a las madres por su esfuerzo y su dedicación.

Está claro, al menos para mí, que todas y todos debemos agradecer el esfuerzo que cada día, durante toda su vida, hacen nuestras madres. Sin duda.
Mi “pero” a este día viene de su motivación.

Quizá quienes tengan una cierta edad recordarán que, en la España oscura de Franco, el día de la madre se hizo coincidir con el día en que la iglesia católica celebra el dogma de la inmaculada concepción. El 8 de diciembre. Y así fue durante años. Hasta que algún avispado comerciante se dió cuenta que la gente se gastaba poco en regalos por lo cercano de la fecha con los reyes magos.

Dicho y hecho. En mayo no había fiestas con tradición de gasto y se celebraba “el mes de María”, lo de con flores a porfia, las cruces de mayo, etc. A huevo…

Y Galerías Preciados, Sepu y otros grandes almacenes comenzaron a promover el gasto…

De hecho recuerdo que a mi abuela (mi yaya Candida) la seguimos llevando regalos en diciembre hasta que falleció y en el cole hubo cierto desconcierto con esta historia un par de años…

Hoy la casualidad ha hecho que se unan ambas celebraciones.

Justo después de saber que el gobierno en de-funciones del Partido Popular ha tenido que reconocer el repunte del desempleo y la precaria situación de los desempleados sin derecho a subsidio.

Y se le suma saber que las horas reales trabajadas son, en muchos casos, superiores a lo que se declara en los contratos incluso más de 8 horas.

Por eso sería muy importante que quienes participan en movimientos sociales y en el apoyo a trabajadores en situación de desempleo y en riesgo de exclusión social sean capaces de plantear el debate de modo que las prioridades sean las que les posibiliten conseguir la autonomía personal de estos colectivos: pan, techo y trabajo.

Homenajear a quien nos quiere y que ha dado todo por su familia es obligado. Pero sin dejar ni minuto de lado la lucha por sus derechos, nuestros derechos, los derechos de todas y todos.

Compañeros de camino cómo las trabajadoras y trabajadores de Coca Cola, de Telemadrid, de Barrenderos, de AENA,… nos lo dicen cada día: La lucha es el único camino.

Viva la clase obrera. Viva el primero de mayo.

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